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El Ney
21
Feb
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El ney es una flauta larga presente en la música persa, árabe y turca. Se trata de un instrumento sumamente antiguo, ya que se han encontrado imágenes de artistas tocándolo en las pirámides de Egipto y neys, en si, en las excavaciones de Ur. Estos hallazgos nos indican que el ney se ha venido tocando desde hace unos 4.500 o 5.000 años, lo que lo convierte en uno de los instrumentos más antiguos aún en uso. El ney se fabrica con una caña o junco hueco al que se le hacen cinco o seis agujeros en la parte delantera y uno agujero para el pulgar en la zona posterior. El tono del ney variará según la región de donde provenga y del modo de colocar los dedos.

Un artista experimentado puede llegar a conseguir un rango de tres octavas, aunque lo más común es contar con varios neys para conseguir los diversos tonos deseados. El ney turco cuenta con siete agujeros y es más largo que los de otras zonas, aunque el tamaño puede variar. El ney más largo es el Davud con 95 cm. de longitud y el más corto es llamado Bolahenk nısfiye , con 52.5 cm. La longitud del ney determinará su tonalidad, cuánto más largo los sonidos serán más graves y viceversa. En Turquía, alrededor del 1.200 a.C. se añadió una boquera al ney hecha con cuerno de carabao, marfil, ébano o cualquier material durable que se sigue utilizando en la actualidad.

La preferencia de los turcos por los neys más largos y con tonos más graves es debido al sentido espiritual de este instrumento en Turquía, ya que el ney no es tan solo un elemento imprescindible de la música popular, sino que también es el instrumento del Sufismo y acompaña los bailes de los derviches de la escuela de Mevlana fundada por los seguidores del filósofo y líder religioso Rumi. El ney es un símbolo del alma perfecta ya que, sólo cuando el tubo está vacío y libre de materia, es capaz de producir las más bellas melodías.

El sonido y la melodía no provienen del instrumento, sino del artista que lo esté tocando. De este modo el hombre no puede convertirse en la voz de Dios, en el reflejo de Dios, ni unirse a Él, si no se ha desprendido de todas sus egocéntricas necesidades.

TURQUIA