Actividades / Recorriendo el Puente Hispano-turco

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“Sí, claro. Por supuesto…” similar a esta fue mi respuesta cuando me dieron la buena noticia! Tenia la oportunidad de hacer una proyecto Euromed en Turquía! En un primer momento, me sorprendió, luego me ilusionó y posteriormente en algún modo me preocupó.

Hasta ese día, en bastantes momentos había sentido interés por visitar Turquía, pero nunca habían ganado ese interés a la preocupación. Realmente, nunca me planteé el porqué de esta preocupación, posiblemente también llamada prejuicio, pero el hecho real, es que no tenía muy claro cómo era la situación política y socio-cultural en Turquía.

Las noticias que había recibido por algunos medios de comunicación, de algún modo partidistas, eran de una situación de inquietud y de preocupación en todo el país por algunas acciones terroristas aisladas. Y, por esos derroteros se guiaba mi preocupación. En ningún momento fomento ese sentimiento el hecho de ser un país musulmán, ni el de conocer una cultura distinta. Toralmente liberado de cualquier perjuicio hacia los fieles de una religión o movimiento religioso.

En ese momento, decidí actuar como ya lo había hecho en otros proyectos, sin ponerme metas o expectativas más allá de las obvias determinadas por el proyecto. La razón, quizá sea que en algún otro momento me planteé unos objetivos o metas demasiado elevadas que no se cumplieron.

En esta mezcla de gran ilusión, entusiasmo y otras ya antes explicadas, llego el momento de confirmar y conocer. Confirmar que nunca puedes prejuzgar antes de conocer. Unas semanas antes de nuestro viaje fuimos los cuatro, Ana, Silvia, Patricia y yo, Miguel, el grupo elegido para el proyecto, directos a la Asociación Hispano Turca. Fatih, nos cito allí a media tarde para hablar de los pormenores del viaje además de conocernos antes de participar en el proyecto.

Cuando llegamos al Paseo de la Castellana, a la altura de Cuzco, estamos claramente nerviosos por causar buena impresión, por hacer notar que estábamos muy ilusionados con esta oportunidad, e intentar disimular lo más posible que a la par otras sensaciones nos tocaban con un poco de inseguridad.

Después de las presentaciones de rigor, nos dirigimos dentro de la asociación, Fatih y sus amigos nos ofrecieron tomar un té. Así que nos desplazamos hacia una habitación distinta… un increíble salón de té decorado al estilo Turco. En ese salón, y después de unos cuantos tés más y despejamos todas las dudas que podíamos haber tenido. Esas preocupaciones e inquietudes prácticamente no existían, claramente vimos el carácter Turco en aquella hora u hora y media. En ese pequeño espacio de tiempo, pudimos conocer un poco como serían los siguientes días en Turquía, que sin exagerar podíamos definirlos como increíbles.

El día 17 de Agosto nos encontramos en el Aeropuerto de Barajas, los cuatro Ana, Silvia, Patricia y yo, con las maletas llenas de ropa y de ilusiones. Después viajar con Aerolíneas Turcas durante unas 3 horas y media, llegamos a Estambul. Allí pasaríamos 4 días, en los cuales pudimos desterrar cualquier tipo de duda que tuviésemos en un primer momento. En esos 4 días cada persona que conocimos, nos hizo sentir más tranquilo, relajado y seguro que el anterior.

Desde la persona que nos fue a buscar al Aeropuerto, hasta la que nos despidió a las 7 de la mañana con su mejor sonrisa el día que partimos hacia Aksaray. Sin olvidar por supuesto a nuestro guía, traductor y casi hermano durante esos días y los que seguirían: Fatih. Usando su amabilidad, gentileza y paciencia casi infinita en algunos casos. De su mano y de la de sus amigos Neset, conocimos los lugares más simbólicos de Estambul;

La mezquita azul, en la cual pudimos ver, conocer y resolver conceptos del Islam, además de contemplar una gran obra de arquitectura con sus 6 minaretes y sus inumerables cupulas.

Santa Sofia, con una mezcla impresionante de convivencia Cristiana y Muslmana.Dificil de describir, las sensaciones dentro de ella, quizá lo que más me llamó la atención fue, los gigantescos nombres de los profetas en lo alto de las paredes.

El barrio de Taksim, en el cual pudimos ver la gran amalgama de culturas y sociedades que en una ciudad de 16 millones de habitantes conviven.

Por último y no por ello menos importante, cruzamos en barco a la parte Asiática de Estambul. El viaje fue de imborrable recuerdo, pero lo que observamos en esa parte Oriental de Estambul, puede ser la mejor muestra de la aplicación del lema del proyecto: Stop Racism & Xenophobia. En una zona que no superaba los 3 kilómetros, convivían perfectamente: Una mezquita, una iglesia, colindante pared con pared con la mezquita, una sinagoga y una iglesia ortodoxa.

Así que después de estos días, era difícil que mejorase la idea que teníamos de la sociedad turca y sus costumbres y comportamientos.

Pero el viaje no acababa aquí… Después de estos cuatro días nos desplazamos a Aksaray, con vuelo desde Estambul a Nevşehir Una hora de viaje y otros 50 minutos de desplazamiento en autobús, y llegamos al hotel Grand Eras. Apareciendo como en el medio de la nada, donde parecía que sólo había arena y desierto.

En él, convivimos durante una semana, con un ambiente increíble, ningún tipo de problema de conciencia y con gran número de anécdotas, conocimos como son las sociedades de países aparentemente tan distintos como: Turquía, Líbano y España. Con esos nuevos conocimientos, llegamos a conclusiones, que a mí entender, son de gran importancia:

* Mediante el dialogo cada uno de los integrantes del proyecto, consiguió desterrar prejuicios. Estos, a mi entender motivados por ciertos medios de comunicación y grupos sociales, movidos por intereses económicos.

* Como creo que todos los integrantes del proyecto sabíamos, todos los jóvenes, sin influencia de religión, sexo…tenemos inquietudes similares.

* Proyectos como el que realizamos, financiados por la UE, ayudan al conocimiento de distintas culturas, no sólo por la relación y intercambio de conocimientos de los participantes sino por lo que ellos pueden transmitir a su llegada a su país de origen

* Toda persona tiene unos derechos inalienables.

* El dialogo es, en mi opinión y creo también hablar en nombre de todos los integrantes del proyecto, la mejor forma de conocer, que los demás te conozcan y de desterrar prejuicios.

Finalmente y antes de finalizar este intento de resumen de tantos momentos vividos en esos días, creo que es de recibo agradecer tanto a la organización del proyecto (Aksaray Association of Educators (Aksaray Eğitimciler Derneği)), a todos los docentes de la citada asociación, a los empleados del hotel donde nos alojamos, así como a todas las personas que hicieron nuestra estancia en Turquía lo más placentera y grata posible. Agradecimientos en especial a la Asociación Hispano Turca y a Fatih Erden, por su comprensión, ayuda y aportación a todos los integrantes del este proyecto. A todos ellos gracias por hacernos sentir como en casa y por su amabilidad desinteresada.

Un saludo

Miguel Vaquero Maestre

TURQUIA